Camp de l'Arpa

Transcripción

siglo XIX, inequívoco puente entre la propuesta formal del Tristram Shandy y los hitos que el Ulysses ha conquistado para la novela contemporánea— indaga las fases etimológicas de la voz en cuestión, gracias a las pesquisas del inquieto Profesor Teufelsdröckh en su curioso tratado sobre Die Kleider, ihr Werden und Wirken. Siendo la potestad real lo único que perdura en el tráfago incesante y mudable de la humanidad, sostiene el sesudo germano, bien vale la pena remitirse a las relaciones filológicas entre el Koenig (alemán) y el King (inglés), cuya grafía inicial era Koening, esto es, Ken-ning (vidente, perspicaz) y se descompone en Cunning (hábil, astuto, sabio) y en Can-ning (poderoso, de to can: poder). Al contrario de todas las especulaciones de Teufelsdröckh, no tan ciertas como parece, un avispado glosador se vuelca sobre la otra raíz, Rex, de donde se derivan Rey y las otras voces romances, Roi, Rei, etc. (de regere), que significa quasi re ago o cuasi recte ago (obro, actúo bien); no falta quien sostenga que esta vez proviene del hebreo raga-pasco (apacentar), latinizado quasi pascere gregem (guiar un rebaño) y así sucesivamente (cf. Thomas Carlyle. Sartor Resartus, Libro III, cap. VII). En fin, la K nabokoniana se impone y Solus Rex no sólo sirve de vínculo entre el rey de Ultima Thule —esa ile triste et lontaine— y el ajedrez, sino que se postula incluso como título del poema de John Shade, aunque éste, al final, lo rechaza inclinándose (tras saquear algún fragmento de Shakespeare) por la extraña y sugestiva locución "pálido fuego". Y volviendo una vez más a las pérfidas pero deliciosas hembritas de Nabokov, cabe registrar el texto "Labios contra labios" (que forma parte del volumen Una belleza rusa) en el que un tal lIya Borisovich narra las relaciones entre Dolinin, un tipo de cincuenta y cinco años, y la joven Irina, a quien lleva a vivir a su casa y que, en todo, parece autoplagiado de Laughter in the dark, pues Albinus y Margot Peters son a todas luces sus modelos. De otra parte, Irina, como Margot, no ama a su viejo sino a un joven pintor, exacto sucedáneo de Axel Rex. En Lolita, Humbert Humbert, siempre en pos de aventuras con chiquillas, se encapricha con Monique, una joven prostituta de los alrededores de la Madeleine, que tras varios acoplamientos termina por robarle el dinero y huir. Así mismo, Ada, o el ardor ofrece varios ejemplos: la prima Lucette, que ya cuenta dieciséis magníficos años, visita a Van en su garçonniere y se le ofrece, pero el buen muchacho rechaza la tentadora oferta puesto que Lucette —que a la sazón estudia Historia del Arte, "ese último refugio de los mediocres"— se confiesa "técnicamente virgen, virgen kokotische, medio ramera, medio doncella" (Parte 11, cap. V). Año tras año la "fantásticamente compleja" Lucette persigue a Van hasta que al final, desencantada por completo, se suicida. Van, a los ochenta y siete años, asedia y juega con Violet Knox, de sólo diecisiete, en una relación parecida a la del Goethe octogenario con la burlona Ulrica von Levetzov, también de diecisiete años, aunque esta vez el resultado de la decepción sentimental es trascendental: nada menos que la Trilogie der Leidenschaft, cuya parte segunda es la magnífica Elegía de Marienbad. De naturaleza similar a la de Sonia Zilanov, aunque de edad adulta, son la Lydia de Despair y Liza Bogolepov, de Pnin. Lydia, la mujer de Hermann, es el prototipo de la mujer ladina, que se hace la idiota aunque en el fondo es pícara e intuitiva y que, con gran sentido de su papel, engaña a su hombre en sus propias narices. Como ocurre con el cuento "Una cuestión de honor" (cf. Una belleza rusa), donde Anton Petrovich sorprende a su mujer Tanya con su amante, el Hermann de Despair descubre a su mujer en casa de Ardalion. que se hace pasar por el primo de Lydia de la misma forma que Axel Rex se confiesa invertido en The laughter in the dark a fin de poder fornicar con Margot sin levantar las sospechas del confiado Albinus. Este tipo de relaciones es tan frecuente en la obra de Nabokov que parece confirmar más bien la múltiple variación sobre un mismo tema. En cuanto a Liza Bogolepov, la mujer del profesor Timofey Pavlovich Pnin, queda acertadamente definida por la sarta de cumplidos que éste le dedica y que, de paso, alcanza a todas las pseudointelectuales: gallina ponedora, vacía, coqueta, frívola, diletante, adúltera y, para abreviar, imbécil. Casada cuatro veces, Liza es el ejemplo más logrado del detritus que queda después de un tratamiento psicoanalítico: el odio que Nabokov manifiesta hacia Freud, el "chamán", el "curandero", el "charlatán" de Viena, adquiere en Pnin niveles obsesivos —el hijo de Liza desempeña el papel de Edipo ante los esfuerzos de su madre por representar a Yocasta y lo que ello implica— pues jamás pudo aceptar una "disciplina" científica que intentara resolver los problemas de la psique apoyándose en una mitología hecha sobre las partes pudendas de la gente (cf. Opiniones contundentes). Pnin, que también deambula por las páginas de Pale Fire, se deshace en diatribas contra su ex-mujer, al tiempo que retoza con la ayudante Betty Bliss, que antes de conocer al viejo había estado enredada con "un apuesto bellaco que la dejó por una pequeña vagabunda" (Pnin, cap. II). Al happy end de La dádiva es preciso agregar el de Ada, o el ardor, puesto que Ada, tras la muerte de su marido, Vinelander, se une por fin a Van y ambos, en un diestro ejercicio a deux, escriben la historia de sus agitadas relaciones con un verdadero derroche de sensualidad gracias a la ayuda que les presta una memoria prodigiosa. Ejemplo mayor de la liaison entre la ninfula y el faumúnculo, el amor de Ada y su hermano, incluidas todas las fases de su peripecia existencial, social y afectiva, ilustra también el mito de la senectud armónica y dichosa: Van y Ada, en nuestra época, resucitan la vieja leyenda de Filemón y Baucis, y ello, ya de por sí, postula un desafío a la flaccidez de las relaciones humanas, más convencionales que reales. Los viejos de Nabokov, empero, son depositarios de una razón de ser de inequívoco

Binder1Pgina29