Camp de l'Arpa

Transcripción

pasar por Margot y morbosamente besa y acaricia al enamorado viejo. Esta relación, surgida en la oscuridad de un cine, se resuelve en la oscuridad de la ceguera, donde la risa de la "dulce diablesa" y su amante le hacen tomar tardía conciencia de su papel de títere. En La dádiva, Olga Sokratova Vasiliev está a la altura del guión: casquivana y lasciva, se casa con el viejo poeta Nikolai Gavrilovich Chernyshevski, a quien hace actuar en público en el papel de payaso celoso en una escena que siempre termina en un duelo fingido con palos: el pobre hombre padece en la intimidad de su matrimonio lo que ya ha interpretado en público. Su paternidad es harto discutible pero cuando Olga quedó embarazada por primera vez, el alborozo de Chernyshevski fue tal que escribió a su padre en latin*, tal como lo hiciera Lessing cien años antes. Como ocurre con otros personajes de Nabokov, las aventuras de su mujer tienen lugar casi en su presencia, ya que mientras él escribía su joven mujer se refocilaba en el aposento contiguo con sus amantes, muchos de ellos estudiantes de su misma edad (Parte IV). Curiosamente, en La dádiva se da una triple coincidencia en torno a un nombre femenino: Olga S. ama a Yasha, que se suicida; Olga Sokratova apabulla a Chernyshevski con sus infidelidades; y Olga es la mujer por quien Pushkin (verdadero héroe de esta novela cifrada en un homenaje a la literatura rusa) se batió y perdió la vida: más allá de la homonimia las tres Olgas

olvidaron muy pronto a sus difuntos. También nos parece obligado señalar que La dá­diva (última novela que Nabokov escribió en ruso) y The real life of Sebastian Knight (primer libro que escribió en inglés) guardan una estrecha relación en varios aspectos: de una parte —pese al desprecio que el autor manifiesta hacia la biographie (y autobiographie) romancé—, los dos puntos de vista apoyan su labor en la recreación minuciosa de la vida de dos escritores: Fiodor aborda el casi épico mundo de Chernyshevski y V. intenta revelar el misterio que envuelve los últimos años de la vida de su hermano Sebastian Knight; en otro sentido, es de notar que tanto Chernyshevski como Knight son víctimas de las arterías de dos mujeres rusas que parecen cebarse en la vocación de los dos intelectuales. Personaje en gran medida inquietante, Nina Toorovetz Ninka para los amigos y Madame Lecerf para sus admiradores) encarna a la precoz vampiresa que manifiesta ante los hombres cultos una particular obsesión: la de tramitar su lenta degradación. Nínfula primero y más tarde vientre voraz, Ninka es ave conocida en todos los centros de la high society europea al tiempo que sujeto activo de varios matrimonios convenientemente destrozados, comme il faut. Punto crucial en la vida de Sebastián Kriight, Ninka  —que ante V. se desdobla en otro ejemplo de doppelgänger y atribuye a Madame Graun lo que ella ha hecho— expresa su función en la vida de los intelectuales a los que desprecia: "Siempre es entretenido ver caminando en cuatro patas y

*así en el original.

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