Camp de l'Arpa

Transcripción

Bogolepov, en Pnin. Clara Bishop, pese a una evidente "energía masculina", se ha especializado en lenguas orientales y es el mejor asesor que tiene el neurótico Sebastian Knight, que tras seis años de convivencia la abandona para ir a caer en las garras de Ninka Toorovetz. Algo en Clara nos remite al desinterés de Ana Chernosvitov y a la enérgica inteligencia de Ada Veen, a nuestro juicio uno de los personajes femeninos más ricos, sugerentes y complejos de la literatura del presente siglo. Finalmente, como colofón de la línea inaugurada por Mashenka, destacamos a Disa, la paciente esposa relegada por la mariconería de su marido, el rey, en Pale Fire. La estirpe de Sonia Zilanov, en cambio, es mucho más significativa y remite al modo de ser charmant et fourbe que tipifica a las hembras nabokonianas. Casi trasunto de la Elena de Guerra y Paz, de Tolstoi, y, sobre todo, y pese al odio que Nabokov siente por Dostoiewski, de la Natasha de El Idiota, la voluble heroína de Tiempos románticos configura un carácter y un módulo de comportamiento asentados sobre el juego, el capricho, la ambigüedad y el devaneo con que regala a sus obsecuentes amantes. Un simple recurso como el contagio que simultáneamente aqueja a los tres personajes, por ejemplo, pone de manifiesto la infidelidad de Sonia, agente nocivo e inoculador del gérmen que por igual lleva a la cama a Martin Edelweiss y a Darwin (cap. XXVII). Pese a 'los desplantes, el pobre Martin persigue a Sonia hasta Berlin pero la coquetería y frivolidad de la muchacha sólo le acarrean dolores de cabeza y brutales decepciones como cuando descubre que la desgraciada, aprovechándose de su afecto, le pasa a su amante de turno (un oscuro escritor ruso émigré) todas las ideas que Martin le comenta sobre un país imaginario, material esencial de un libro en el que trabaja. De todas formas, pese a las peripecias entre suicidas y heroicas de Edelweiss, espíritu afín al de los jóvenes nihilistas rusos de las postrimerías del siglo XIX, el verdadero personaje de la novela, emparentado, como ya hemos dicho, con esa inasible atmósfera que rodea a las grandes heroínas de la literatura rusa, es Sonia Zilanov. Su tira y afloja, su incapacidad para comprometerse, su precoz y extraño afán de enredar a quien sea, midiendo su resistencia y tacto para abandonarlo a continuación (como ocurre con Darwin, Edelweiss y Bubnov), obedecen a razones más profundas que al simple capricho femenino. De la misma catadura es la Margaret Peters de Laughter in the dark (libro aleccionador que no en vano empieza con el clásico Once upon a time...). Consciente del deseo que le inspira a Albinus, su viejo mantenedor, Margot 10 atrae sagazmente hacia su esfera monopolizando por completo su atención y afecto. Al hacer su aparición Axel Rex (individuo al que antaño Margot fue "vendida" por una alcahueta), la suerte de Albinus se precipita, pues la muchacha y Rex (doppelgänger de Miller) se dedican a fornicar casi en su presencia al punto de que cuando Albinus queda ciego el propio Rex se hace

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