Camp de l'Arpa

Transcripción

por el éxodo. Ganin pierde a Mashenka como Nabokov a Tamara y la certeza de un descubrimiento ocupa el espacio abierto por la ausencia: perder la patria es tanto como perder el amor. En Tiempos románticos, Martin Edelweiss no podrá sustraerse jamás al recuerdo de la bellísima y apasionante Alla Chernosvitov, la extraña muchacha que lo inició sexualmente en alta mar y que le pidió no mencionara jamás su nombre ante futuras amantes (cap. IX). Es en esta novela donde la madre del protagonista, Sofía, le inculca a su hijo una profunda aversión hacia los libros escritos por mujeres (y sus razones tenía). En La dádiva, última novela del período ruso, Zina es la muchacha que por entero se entrega a su amante, el joven escritor Fiodor Godunov-Cherdyntsev, apoyándolo moral y económicamente en una relación que se orienta hacia el típico happy end. Zina, sin embargo, antes de conocer a Fiodor fue novia de un tipo doce años mayor que ella, síntoma claro de una incipiente y contenida ninfofilia. Es en esta magnífica novela donde se esboza también uno de los eventos caros a Nabokov, el ménage a trois, sólo que aquí adquiere rubros extraordinarios por la naturaleza antitética de los sentimientos de los miembros del triángulo al punto de que la relación se convierte en un pequeño estudio de caracteres por el estilo de los que profusamente ilustraron gran parte de la literatura dieciochesca, tan venerada por Nabokov. Los protagonistas dan vida a un peculiar (y doloroso) vínculo mejor conocido como el "circulo euclidiano del amor": el joven Yasha ama a su amigo Rudolf, que a su vez ama a OIga S., aunque ésta en realidad ama a Yasha. El circulo efectivo se muerde la cola y, como dice Fiodor, la relación geométrica de los sentimientos mutuos queda completa (pero irrealizable), al igual de lo que ocurría con las interconexiones tradicionales y algo misteriosas de las dramatis personae de los actores franceses del siglo XVIII. El dénouement de esta relación apunta hacia el suicidio triple, comúnmente aceptado por los jóvenes, aunque lo cierto es que a la hora de llevar a la práctica el acuerdo sólo Yasha, el homosexual, muere: Rudolf y Oiga S., acorbardados*, no tienen más remedio que hacerse amantes (A propósito del homosexualismo, Nabokov no se prodiga demasiado y son contados los casos que en este sentido registra su obra: Kolin y Gernotsvetov, en Mashenka; Yasha en La dádiva; Charles Xavier, el bien amado, en Pale Fire; y esporádicos retozos de Ada y Lucette en Ada, o el ardor). Como Zina en La dádiva, también Clara Bishop se vuelca sobre su amante, igualmente escritor, en The real life of Sebastian Knight. Clara es uno de los excepcionales personajes femeninos de Nabokov dotados de una personalidad intelectual firme y consistente, ajeno a la ironía y a veces a la abierta mordacidad con que el novelista fustiga a los especímenes mentales que pacen en sus obras, como la ridícula Charlotte Haze, en Lolita; las viejas cluecas de las tertulias de Alexandra Yakolevna en La dádiva; Sybil Shade en Pale Fire; y, ejemplo mayor de cretinismo, la insoportable Liza

*así en el original.

mientras Humbert Hum-

Binder1Pgina25