Camp de l'Arpa

Transcripción

años, se lanza erótica y afectivamente sobre un hombre mucho mayor que ella) y en Bend Sinister (la pequeña Mariette, como Lolita, no oculta su entusiasmo ante los “animales machos” de edad adulta). Y, para no pecar de exhaustividad, cabe registrar por último el incidente que el propio Nabokov recoge en el capítulo octavo de su Speak, Memory! cuando narra la forma como en una de sus veladas de San Petersburgo ¾y que nos perdone De Maistre la excesiva confianza de la comparación¾ una de sus primas, inquieta y hermosa nínfula de once años, no dejaba de “clavarle en un costado el fino hueso de su cadera”. Sin embargo, las relaciones apoyadas exclusivamente en la ninfofilia encuentran un límite en el plazo improrrogable de la edad de las inquietas muchachitas, esos temibles catorce años en los que, como si pagaren los deleites de su precocidad, ceden el paso a experiencias menos ostentosas ya que su protagonismo caduca y el ninfulómano cree que su pequeña compañera empieza a envejecer. Nabokov otorga entonces su atención a una amplia galería de personajes femeninos que, sin excepción, oscilan entre los catorce y los dieciocho años, sucedáneo de maniobras no menos agitadas y brillantes que las cumplidas magníficamente por sus entrañables nínfulas.

II

El gran apartado de estas muchachas se abre ya con las dos primeras novelas de Nabokov escritas en su período ruso: Mashenka, personaje del libro homónimo, y Sonia Zilanov, de Tiempos románticos, aunque es preciso aclarar que las dos encarnan polos extremos, ya que si bien Mashenka remite a la nostálgica figura del gran amor de juventud, integérrima, fiel y generosa con su amante, Sonia se arroga todos los atributos de la casquivana y se desplaza entre la burla que hace de los sentimientos de sus pretendientes y el voluble y despreciativo tránsito que instaura entre el afecto de uno y otro de sus pertinaces admiradores. Un cierto maniqueísmo, ínsito en el carácter de esta clase de muchachas, contrasta con la compleja pero a pesar de todo, orgánica idiosincrasia de las nínfulas, aunque es obligado reconocer que personajes como Lolita y Ada son decantaciones lentas de esa tipología femenina que ha preocupado a Nabokov a lo largo de su carrera, pues no en vano ha transcurrido medio siglo entre Mashenka y Ada, o el ardor. De la estirpe de Mashenka se pueden encontrar varios ejemplos en la novelística nabokoniana y ello no sorprende en absoluto ya que esta muchacha está calcada de la vida real tal como puede apreciarse en el capítulo duodécimo de Speak, Memory!, texto en el que el autor reproduce casi literalmente todas las incidencias de su relación afectiva en Tamara, incidencias que son evocadas en Mashenka (cap. VIII) por Ganin, que para tales efectos se apoya en el archiconocido recurso proustiano de acceder a la memoria a través de un tipo particular de perfume. Atropellado

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